by Mario Bauer

Miércoles,

Reutemann and Piquet at the 1982 GPDA strike

23 de enero – Esta Esta foto de aquí encima es de uno de los momentos más bizarros de la historia de la Formula 1, es una historia sobre ganancia, politiqueo, algunos pilotos nada bobos y una fiesta de pijama del Grand Prix Drivers Association y el GP de Sudáfrica de 1982, que casi no se celebra. Ah! y será posible que el Sr. Reutemann, por favor, mantenga sus manos visibles?

El detonante estaba escondido en las entrañas del texto que vino con la aplicación de la Super Licencia de la FIA para la temporada de 1982. Y Niki Lauda fue el primero a ver lo que estaban tramando contra los pilotos. Al firmar, cada piloto se amarraría automáticamente al equipo por el cual corría. Didier Pironi, en la época presidente de Grand Prix Drivers Association, la asociación de pilotos de F1, estaba de acuerdo en que esto olía a una tentativa de trasnformar a los pilotos en propiedad individual de los equipos, con derecho de vender traspasos y así facturar sobre estos.

Lauda y Pironi entonces reunieron a sus colegas en el paddock del circuito de Kyalami, donde ocurría la 1ª etapa del año, subieron a todo el mundo a un autobús rumbo al Sunnyside Park Hotel en Johannesburgo. Allí los pilotos se instalaron en cuanto Pironi permaneció en el circuito para negociar con Jean-Marie Balestre, presidente de FISA, y Bernie Ecclestone, presidente de FOCA. Aunque resulte extraño, por una vez ambos estaban de acuerdo. Ecclestone aparentaba estar por detrás de toda esta idea y ya mandó aviso a sus pilotos de Brabham, Piquet y Patrese, quien estarían al borde del despido si no compareciesen al entrenamiento libre el viernes. Pero Nelsao, siendo campeón mundial, y Ricardo no cedieron y continuaban solidarios con sus colegas.

Jean-Marie Balestre & Bernie Ecclestone

Los debates entre Pironi como representante de los pilotos y la extraña coalición Balestre/Ecclestone entraba en impás. Los comisarios de FISA entonces declararon que la carrera sería aplazada y las licencias de los pilotos suspensas. Con excepción de Jochen Mass, que se había recusado a participar de la huelga desde el primer instante. Esa noticia no fue muy bien recibida por alguno de los pilotos. Principalmente los novatos se quedaron asustados, temían las consecuencias legales en cuanto a sus patrocinios y términos contractuales y, lo peor de todo, la probabilidad de ser expulsados de la F1 y ver sus carreras destruidas. Lauda y Pironi percibieron que el clima estaba cambiando y para evitar que uno por uno cambiasen de idea y abandonaran el grupo, decidieron que la forma de evitarlo sería mantener a todo el mundo reunido a tiempo integral. Así alquilaron una sala de conferencias, organizaron colchones y montaron allí una especie de campamento.

Mientras Lauda y algunos de los pilotos con más experiencia calmaban a sus colegas jóvenes explicando la estrategia y que solamente la fuerza de la unión los sacaría de la posibilidad de convertirse en esclavos de los dueños de los equipos, Gilles Villeneuve y Elio de Angelis calmaban los ánimos tocando el piano. Solo uno se convirtió en traidor, Teo Fabi de Toleman empalideció y escapó. Peor: El italiano fue corriendo para aclarar quien estaba opinando como Ecclestone y Balestre. Pero como el prejuicio inmediato sería de los equipos, hubo un acuerdo temporal para salvar la carrera. Los pilotos comparecieron a un corto entrenamiento libre el sábado por la mañana y a la clasificación, en la cual René Arnoux consiguió la Pole. Y el domingo realmente se celebró el GP de Sudáfrica.

Alain Prost, Renault RE30B, 1982

Y que carrera!. El lider Alain Prost pinchó una rueda trasera y perdió mucho tiempo arrastrándose hasta los boxes. Volviendo para la pista en 8º lugar marco una secuencia de mejores vueltas y asumió nuevamente el liderato faltando nueve vueltas para el final. El deporte en la pista fue emocionante, pero el politiqueo que siguió acabó con el clima de una vez por todas. Cuando acabaron de entregar los trofeos, la FISA ya comunicó que todos los pilotos que participaron de la huelga estaban suspendidos por tiempo indeterminado. De cualquier forma la FISA entendió que provocaría el mismo escenario en la próxima carrera y que sería pésima propaganda para un deporte que estaba en plena ascensión. Así el texto de la aplicación acabó siendo modificado desconectando la emisión de la licencia de piloto del equipo por el cual corría. Y no, ninguno de los pilotos fue despedido.

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